Un mundo de sistemas

QUÉ SON LOS SISTEMAS

El ser humano intenta comprender el mundo que lo rodea para poder desenvolverse en él, para ello necesita delimitar porciones de ese mundo, de manera que le resulte más fácil observar y estudiar aquello que le interesa. A estas porciones del universo que se delimitan para su estudio se les llama sistemas.
Cada sistema está compuesto por un conjunto de partes relacionadas entre sí. Dado que los sistemas se encuentran rodeados por un entorno, un tema para tener en cuenta al estudiarlos es si intercambian "cosas"con él. En relación con esto, es posible encontrar tres tipos de sistemas: abiertos, cerrados y aislados.
En muchos casos, los intercambios con el entorno desencadenan procesos que cambian algunas propiedades de los sistemas, mientras que otras permanecen intactas.
Una característica interesante de los sistemas es que poseen propiedades emergentes, estas son particulares de cada sistema y no pueden deducirse a partir del estudio de las propiedades de sus partes. Por esta razón, se dice que un sistema no es igual a la suma de sus partes, sino que hay que tener en cuenta las relaciones entre ellas; por ejemplo, las partes de un reloj no dan la hora hasta que todas están correctamente ensambladas: "indicar la hora" seria la propiedad emergente. Del mismo modo, el agua tiene propiedades emergentes como punto de fusión, de ebullición, tensión superficial, etc.; diferentes a las partículas de hidrógeno y oxígeno que la forman. Cuando algún componente que forma parte de un sistema puede ser considerado un sistema en sí mismo, constituye un subsistema dentro de un sistema mayor. Dado que los límites de un sistema dependen de lo que se esté estudiando, se puede tomar al subsistema como un sistema y, en ese caso, podría estar formado por otros subsistemas menores.






LOS SERES VIVOS, UN TIPO DE SISTEMA MUY PARTICULAR.

Los seres vivos son sistemas complejos formados por conjuntos de subsistemas que actúan de manera coordinada. Se comportan como sistemas abiertos, que intercambian no sólo materia y energía con su entorno, sino también información. Son autorregulados, capaces de mantener sus condiciones internas más o menos constantes a través de la homeostasis. A diferencia de los demás sistemas abiertos, los seres vivos asimilan la materia y energía que incorporan, y las convierten en parte de sí mismos. Por todo esto, es posible la conservación y la continuidad de la vida.

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